Libro mayor: seña de identidad de un contable

Libro mayor: seña de identidad de un contable.
Cuando tengo que analizar una empresa siempre empiezo por pedir el libro mayor al responsable de la contabilidad financiera.

Es un hecho la extrañeza que esto causa en dicho responsable, puesto que lo normal, para él, es que pida un balance de sumas y saldos, y, a partir de ahí, que le pida unos extractos de mayor, según lo que considere necesario ver con más detalle.

Pero, básicamente, tengo dos razones para actuar así.

Primero, porque con el libro mayor dispongo de la misma información que con el balance de sumas y saldos; sólo tengo que limitarme a ver los totales de debe y haber para tener la misma visión que me da el balance de sumas y saldos.

Segundo, porque viendo los extractos, sé cuál es el nivel de profesionalidad del contable. ya que obtengo información de cómo se han realizado los asientos del libro diario, sobre todo cuando saltan a la vista movimientos realizados para lograr un saldo adecuado.

En el balance de sumas y saldos estos movimientos quedan ocultos ya que sólo vemos totales de debe y haber y un saldo. Pero en el libro mayor, los movimientos quedan al descubierto.

Este tipo de movimientos de ajustes, son especialmente significativos cuando el contable debe realizar las revisiones de cuenta, para preparar la información de cierre contable del ejercicio.

He visto muchas cuentas contables saldadas correctamente en el balance de sumas y saldos, pero con un movimiento de ajuste en el libro mayor, a fecha 31 de diciembre, que engloba todos los posibles errores de movimientos de asientos de un ejercicio, en un sólo asiento.

Por favor, que nadie se sienta molesto por esto; de hecho es bastante normal, ya que cuando se acaban las fechas, no es momento de revisar dónde está el error que hizo que el saldo no esté correcto, Los plazos de presentación hay que cumplirlos y todos hemos tenido que realizar este tipo de ajustes por falta de tiempo; por la necesidad de cumplir con los plazos de presentación.

La cuestión es otra. La cuestión es que no se cuida la revisión del libro mayor con la frecuencia necesaria. Ya no es que se tenga que revisar todos los días, pero según el tiempo disponible, al menos una vez al mes, se deben revisar las cuentas mediante el libro mayor.

Si llegado el momento del cierre contable se detectan pocos asientos de ajustes, tendremos una información excelente de la forma de trabajar del contable. Errores siempre hay, lógicamente, para eso somos humanos, pero el buen contable se identifica por el libro mayor.

Fuente : http://filosofiadempresario.blogspot.com.es/2016/05/libro-mayor-sena-de-identidad-de-un.html

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