Tipos de sociedades y de impuestos: ¿cuál te conviene más? (eBook)

Tipos de sociedades y de impuestos: ¿cuál te conviene más? (eBook)

La suerte está echada o en latín, como dijo Julio Cesar, “Alea jacta est”. Es lo que puede pensar cualquier persona que se atreve a dar un paso adelante y se convierte en emprendedor. Pero antes, dos dilemas que debe resolver y que condicionarán la vida de la sociedad: qué tipos de sociedades son más convenientes y qué impuestos se pagan en función de la sociedad elegida.

Lo más habitual es comenzar como autónomos, para luego dar el paso y constituir una sociedad. Pero no siempre es así, por lo que es conveniente tener claros algunos puntos, y las repercusiones de una forma jurídica u otra.

“Yo creo bastante en la suerte. Y he constatado que, cuanto más duro trabajo, más suerte tengo”

Otro factor clave, además del trabajo duro, la forma jurídica y las cargas fiscales es el programa contable y de gestión que implantemos, en este sentido, Sage acompaña a las empresas con programas específicos para autónomos, pymes y grandes empresas.

Cuatro razones por las que un empresario puede beneficiarse de un cambio de forma jurídica

En la legislación española existen 13 tipos de sociedades, tres de ellas son personas físicas y el resto personas jurídicas. La forma más común son las sociedades de responsabilidad limitada (SL), las cuales constituyen el 95% de las sociedades. Estas sociedades pueden formarse con un solo socio y 3.000 euros de capital social. En relación a las personas físicas, la figura del empresario individual o autónomo es la más común, aunque las comunidades de bienes y sociedades civiles son también personas físicas. La legislación establece como regla general que los negocios puedan cambiar de forma jurídica, siendo las razones más comunes para tomar esta decisión:

Limitación de la responsabilidad. Si bien el autónomo responde con todos sus bienes (algo muchas veces inevitable cuando se arranca un negocio), limitar la responsabilidad cuando esta aumenta al igual que el negocio puede ser, sin duda, un factor determinante para constituir una sociedad de responsabilidad limitada.

Imagen de empresa. No es la misma imagen de cara al exterior ser autónomo que representar a una sociedad de responsabilidad limitada. Ni tampoco es lo mismo representar a una sociedad de responsabilidad limitada que a una sociedad anónima.

Ganar clientes. Si bien los centros educativos, por ejemplo, sólo pueden contratar autónomos. Las multinacionales, en cambio, sólo pueden contratar con sociedades.

Financiación. Las sociedades cuentan con un mayor abanico de créditos bancarios, y pueden acceder a licitaciones y concursos públicos. Además, como los clientes, los inversionistas suelen preferir invertir en sociedades.

Diferencias entre las figuras impositivas de las personas físicas y las jurídicas

Los autónomos y sociedades se rigen por estructuras impositivas diferentes, por lo que una misma empresa tributará de manera diferente según su naturaleza, siendo por lo tanto importante detectar el momento en que un cambio permitirá obtener ventajas fiscales.

La libre elección de la mejor forma de tributar es un derecho reconocido por los tribunales, de manera que, concurriendo varias normas tributarias, el contribuyente se puede amparar en la más favorable y evitar la más onerosa.

El IRPF o Impuesto sobre la renta de las personas físicas es la principal figura impositiva para las personas físicas, siendo un impuesto directo que grava las rentas obtenidas. Actualmente se aplica una retención del 15%, independientemente del volumen de ingresos, aunque existen dos excepciones:

  • Nuevos autónomos: durante los tres primeros años de actividad profesional a los que se aplica una retención del 7%.
  • Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR): quienes residan en otros estados de la Unión Europea deben aplicar un tipo de 19%.

Por otra parte, los autónomos, dependiendo de su facturación y actividad económica, podrán acogerse al Régimen de Estimación Directa o al Régimen de Estimación Objetiva.

El Impuesto sobre Sociedades, por su parte, es la principal carga impositiva directa que tienen que afrontar las sociedades, siendo el tipo impositivo general del 25%, con una excepción: las nuevas sociedades tributarán con un tipo de 15% en el primer periodo impositivo en que la base imponible resulte positiva y en el que le sigue. No obstante, hay que tener en cuenta que existen gravámenes especiales para algunos tipos de sociedades.

En Sage nos explican con mucho más detalle en el siguiente ebook todo lo que se necesita saber sobre tipos de sociedades y la fiscalidad que más conveniente en función de la forma jurídica.

En Blog de Sage | La DGT, la Agencia Tributaria y el lío sobre la deducibilidad de los intereses de demora en el Impuesto de Sociedades

Fuente :http://blog.sage.es/fiscal/tipos-sociedades-impuestos-te-conviene/#.V0Au2B3Ie3I.linkedin

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